miércoles, 14 de noviembre de 2012

De Armarios y lagartijas

Quiero ver a las masas haciendo el amor en las calles,
cabalgándose en búsqueda de la libertad plena y
 la magnificencia del ser humano,
 para perpetuar la belleza de féminas dispuestas al coito eterno
 y ver a todos los hombres llorando de placer.

¡Corran ustedes, los llamados hijos del hombre!
Corran por esas vidas que tanto aprecian, que tanto defienden
Todos estamos sumergidos en la terrible democracia
Hacen que Platón desee su propia muerte, sin tomarse su café,
Y los niños sienten deseo por sus madres, las que se están acostando con sus jefes.


Quiero ver a las masas haciendo el amor en las calles,
cabalgándose en búsqueda de la libertad plena y
 la magnificencia del ser humano,
 para perpetuar la belleza de féminas dispuestas al coito eterno
 y ver a todos los hombres llorando de placer.

Bienaventurados sean quienes tienen orgasmos
Bienaventurados los hijos del hombre
Bienaventurados los paridos por sus padres
Bienaventurados los que desean matarse mutuamente

Reclamen, griten, diviértanse, quemen sus libros y escribanlos de nuevo
Anarquía del Sexo a la orden, como una maldita contradicción
Rechacen al dios que todo lo ve, al dios que los culpa y los castiga
Amen a sus mujeres, ténganlas y luego matenlas, pero que primero ellas los maten a ustedes
Caos eterno en los pasadizos de sus mentes
Seres retrogradas y fascistas bañados en sangre
Seres infantiles y felices con cuchillos en las cabezas
Caos demencial y utòpico de las masas

Sexo contra Sexo en una lucha constante de dominación
Sexo contra padres en una lucha constante de entendimiento
Sexo y educación como enemigos mortales
Sexo contra dios en la búsqueda del pecado final.

Quiero ver a las masas haciendo el amor en las calles,
cabalgándose en búsqueda de la libertad plena y
 la magnificencia del ser humano,
 para perpetuar la belleza de féminas dispuestas al coito eterno
 y ver a todos los hombres llorando de placer. 




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